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AUGUSTO CARDICH LOARTE:
ENCUENTRO CON UN ESTUDIOSO DEL POBLAMIENTO DE AMÉRICA.

Augusto Cardich
(Foto: Edulp) |
Siempre quise conocer a Augusto Cardich. En mis años de universidad se nos presentaba como el investigador de “las cuevas” y el “Hombre de Lauricocha”. Pero me era físicamente inubicable; sin coordenadas espaciales ni mayores referencias académicas. Sin embargo, sus aportes al estudio del hombre y el medio ambiente temprano en los Andes Centrales eran ineludibles y siempre citados por los profesores. |
El destino me tenía reservado un encuentro con este investigador de la prehistoria sudamericana. Deseo compartirlo para señalar que las circunstancias personales del hombre y el científico ayudan a explicarnos su producción intelectual y, hasta determinan, en diverso grado, las temáticas de sus aportes.
La primera vez que lo vi fue en 1996 durante el XI Congreso Peruano del Hombre y la Cultura Andina celebrado en Huánuco; que llevo su nombre, como un homenaje de la Universidad y el Departamento donde nació. Estaba al frente de una delegación científica de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina) que presentó varias contribuciones al evento. En aquella ocasión participe con dos ponencias que resultaron en algunos artículos unos años más tarde.
Cinco años después, motivos personales, me llevaron a transitar por las salas y los laboratorios de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Conocemos a algunos colegas y desarrollamos actividades con dos de sus especialistas. Allí nos enteramos que Augusto Cardich ostentaba el nivel de profesor emérito, máxima distinción para un profesional de esa institución. Con sus 82 años a cuestas, el viejo maestro –ahora jubilado– aún asesora a doctorandos, es invitado a sustentaciones de tesis y, últimamente, ha publicado un importante compendio de sus aportes a la arqueología de los Andes Centrales y Patagonia argentina (Cardich, 2003).
Los años de su juventud los pasó entre las serranías de la hacienda de su padre en Lauricocha (Provincia de La Unión). Allí alternaba con los lugareños aprendiendo las tradiciones y mitos locales, así como, recorriendo abrigos y yacimientos arqueológicos. Cuando terminó la secundaria su padre le preguntó dónde quería proseguir sus estudios superiores. Le dio a elegir entre Estados Unidos, Francia y Argentina. En la década del cuarenta, la Argentina era uno de los destinos preferidos por los jóvenes peruanos para formarse profesionalmente, en un ambiente de educación gratuita y laica. Muchos de los amigos del joven Cardich elegían ese destino, de manera que él también enrumbó hacia ese país.
En 1949 se graduó como ingeniero agrónomo. Nos cuenta –en el agradable ambiente del café Haití– que, cuando se graduó, regresó al Perú luego de cinco años de ausencia. Al bajar del avión lo estaba esperando su padre. Su primera reacción –después de tanto tiempo– fue abrazarlo, pero éste lo paró en seco para pedirle su título de ingeniero. Felizmente, lo tenía listo bajo el brazo y se lo enseñó, luego de esto recién pudo abrazar a su padre.
Desde 1961 es profesor de la UNLP. Fueron O. Menghin y A. Rex Gonzalez quienes lo formaron y lo convocaron como arqueólogo. Nos dice, entusiasta, que luego de las clases con ellos se iban a tomar un café y allí “les sacaba los datos”, ávidamente apuntados. “En un año hice la carrera”, confiesa orgullosamente. Luego de absolver una consulta particular pasa a comentarnos su última hipótesis. El arte rupestre tiene data antiquísima en el mundo, nos dice casi secretamente. Luego, masculla una serie de consideraciones sobre las glaciaciones y sus importante avances hacia el continente americano. Esto habría facilitado un transporte que, por cabotaje, habría permitido la llegada de, al menos, una oleada de migrantes desde Australia. Sus investigaciones en la Patagonia, especialmente los artefactos líticos del llamado “Complejo Nivel 11” comparado a aquellos de Australia y Tasmania, y las correlaciones estilísticas de algunos motivos de pictografías rupestres, proporcionan elementos que apuntalan esta propuesta sobre el poblamiento de América. Y algo importante, Cardich piensa que esta migración hacia América sólo parece circunscribirse al extremo sur del continente y no alcanzó a los Andes Centrales. La exposición completa se encuentra en las páginas finales del libro precitado.
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Cardich, es un personaje abierto y receptivo. Cuando viene a Lima se aloja en un departamento cerca de la Huaca Pucllana. Siempre estuvo dedicado a la investigación y la docencia y, hasta donde sabemos, son sus afanes exclusivos. Nunca le interesaron los cargos, menos aún aquellos producto del oportunismo político. Contribuyó, en gran medida, a formar cuadros de arqueólogos argentinos actualmente en ejercicio en la UNLP, y está plenamente entregado a sus afanes de siempre. Aún hoy, a pesar de no tener obligación laboral con los quehaceres académicos de su Universidad. |
Victor Falcón Huayta
Enero de 2006
Libro citado
CARDICH, Augusto. 2003. HACIA UNA PREHISTORIA DE SUDAMÉRICA. CULTURAS TEMPRANAS DE LOS ANDES CENTRALES Y PATAGONIA. Prólogo: Alberto Rex Gonzalez. Editorial de la Universidad de La Plata. La Plata.
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